El exceso de velocidad sigue siendo, a día de hoy, una de las principales causas de mortalidad en nuestras carreteras. La obsesión de las administraciones con la velocidad se materializa en campañas de sensibilización extremas, en la cada vez más abundante presencia de radares…y ahora, en una bajada en los límites de velocidad en carreteras convencionales.

Atrás quedan esos tiempos en los que incluso desde las administraciones se coqueteó con la idea de subir el límite de velocidad en algunos tramos de autopistas a 130 km/h. El grueso de los accidentes mortales -aproximadamente el 75%- se concentran en carreteras convencionales, aquellas con un sólo carril sin separación física en cada sentido.

Es precisamente en este tipo de vías donde las administraciones están centrando sus esfuerzos, ampliando la presencia de métodos de control de velocidad, extendiendo controles. Las carreteras nacionales suponen en nuestro país algo más de 152.000 kilómetros, muy por encima de los casi 15.000 kilómetros de autopistas y autovías de las que disfrutamos.

Adiós a los 100 km/h, hola a los 90 km/h en carreteras convencionales

En la actualidad, el límite de velocidad fijado para carreteras convencionales con un arcén en cada lado de al menos 1.5 metros de ancho es de 100 km/h para turismos y motocicletas, 90 km/h para furgonetas y autobuses y 80 km/h para camiones. En el resto de vías convencionales los límites son similares pero restando 10 km/h en todas las categorías.

Carretera Convencional 01

La DGT ya tiene preparado su primer pack de medidas para contrarrestar el repunte de víctimas mortales al que estamos asistiendo en los últimos años, siendo su “acción estrella” la rebaja de los límites de velocidad en carreteras convencionales, una reducción que será efectiva gracias a la aprobación de un Real Decreto. Adiós a los 100 km/h, aquellos tramos que tenían dicho límite pasarán a contar, a partir del próximo 2 de enero, con un límite de velocidad de 90 km/h. 

90 km/h para turismos y motocicletas y 80 km/h para furgonetas, autobuses y camiones. Tan sólo cuando haya una separación física entre carriles se podrá establecer como límite máximo 100 km/h, únicamente para turismos y motos. Este cambio afectará a una pequeña proporción de la red vial nacional, ya que apenas hay en nuestro país 7.000 kilómetros de carreteras convencionales con más de 1.5 metros de arcén. 

Fuente: DGT